Concluyó visita pastoral a Vicaría Espíritu Santo
Radio Católica Cuenca

Concluyó visita pastoral a Vicaría Espíritu Santo

2026-06-07

“En cada visita, los laicos han demostrado su entusiasmo, compromiso y esmero. Esperamos que su labor continúe, porque la meta es el cielo”.

Tras casi tres meses de encuentros cercanos, Monseñor Marcos Pérez, Arzobispo de Cuenca, culminó la visita pastoral a la Vicaría Espíritu Santo. La preparación por parte de los párrocos y la comunidad, permitió que estos espacios sean encuentros cercanos, espontáneos y fructíferos.

La cercanía con los laicos posibilitó conocer el trabajo pastoral que se desarrolla desde las diferentes comisiones. Se trata de una relación muy profunda que tiene como base el plan pastoral.

En cada visita “escuchamos al pueblo de Dios que está sediento de su palabra. Es un momento para cumplir lo que manda el Evangelio: vayan y escuchen. El encuentro con la gente siempre fortalece y alegra el corazón”, manifestó Mons. Marcos.
Constantemente el arzobispo visita las parroquias y comunidades, pero lo hace para la realización de Sacramentos o Eucaristías festivas. En la visita pastoral el objetivo es otro, hay otro matiz. Aquí el diálogo y la escucha tienen prioridad.
El obispo se reúne con diversos grupos, escucha sus experiencias, vivencias y testimonios. Participan laicos, catequistas, monaguillos, jóvenes y miembros de diferentes comisiones pastorales.

La visita pastoral también sirvió para llegar hasta los enfermos, en sus hogares, escuchándolos y reconfortándolos. Descubrimos que ellos buscan a Dios en medio del dolor y el sufrimiento. Son gente valiente que nos habla con el testimonio de su vida. A pesar de las dolencias ellos no pierden la fe y la alegría.

El testimonio de los hermanos enfermos y ancianos ha sido muy enriquecedor, porque ellos, a pesar de su enfermedad, dedican su tiempo para ayudar a otros enfermos. “He sido el primer beneficiado de esta visita, porque su vida me ha fortalecido”, comenta nuestro pastor.

Aunque ninguna parroquia es igual a otra, todas tienen su riqueza. Esta diversidad ayuda a comprender la realidad de nuestra iglesia diocesana.
También se han aprovechado estos encuentros para hablar con los jóvenes, de las realidades y problemas que les afectan. Esta es una iglesia joven, donde tenemos muchos adolescentes que quieren colaborar. No olvidemos que la iglesia siempre ha sido y será misionera.

Debemos cuidar al pueblo de Dios y abrir las puertas para que otras personas se enteren de estas grandes verdades. La iglesia debe salir a buscar al hermano alejado, concluye Monseñor Marcos.
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Lic. Leonor Peña, SC