Comisiones arquidiocesanas evalúan y planifican su trabajo pastoral
2026-06-02
“La misión es eclesial, cada uno de nosotros somos instrumentos de la misión. Hay que caminar juntos en comunión y participación para que la misión que Dios nos ha encomendado sea cumplida”.
Desde el 26 de mayo hasta el 5 de junio, en el seminario “San Luis” se mantendrán las reuniones de las comisiones arquidiocesanas, cuyo fin es evaluar y plantear las líneas pastorales que guiarán la tarea evangelizadora de la Iglesia de Cuenca. Estas comisiones son: De Catequesis, Formación y Biblia, Asambleas Cristianas, Liturgia y Sacramento, Familia y Vida, Jóvenes y Vocaciones y Pastoral Social. Éstas no son optativas, son prioridades de la Iglesia de Cuenca.
Según comentó el P. Julio Castillo, Vicario de Pastoral de la Arquidiócesis de Cuenca, cada año, al término del proceso pastoral, se hace una pausa para evaluar todas las actividades y procesos del Plan de Pastoral 2018-2028.
La evaluación inicia en mayo, con los responsables e integrantes de las siete comisiones arquidiocesanas de pastoral, donde participan delegados de las nueve vicarías episcopales de la Arquidiócesis, entre sacerdotes, laicos y religiosas. Luego se hace la planificación del nuevo año pastoral.
Este proceso de evaluación permite saber si se han cumplido las líneas del trabajo, (objetivos), analizar los logros alcanzados, los problemas y las dificultades que han existido en el proceso de pastoral.
El trabajo inicia en la parroquia evaluando las comisiones parroquiales. El resultado de la evaluación se lleva a la reunión vicarial, donde se suman todos los procesos de la parroquia y se propone una evaluación vicarial. Esto a su vez se sube a la comisión arquidiocesana, donde se recoge todo el proceso del caminar de la Iglesia, desde la parroquia, la vicaría hasta llegar a la comisión arquidiocesana.
Aquí nace la programación diocesana, donde se trabajan las grandes líneas que va a trabajar la arquidiócesis, vicaría y parroquia. Aquí se evalúa y planifica.
La misión es eclesial, cada uno de nosotros somos instrumentos de la misión, enfatiza el P. Castillo. “Hay que caminar juntos en comunión y participación para que la misión que Dios nos ha encomendado sea cumplida. Hay que comprometerse en llevar adelante una Iglesia en salida, que dignifique al ser humano”.
“La participación de los laicos en la Iglesia, hoy más que nunca, es fundamental y necesaria. El sacerdote no tiene la última palabra, su gestión está avalada en la comunidad cristiana, que da sentido a su sacerdocio”, concluye el P. Julio.
Lic. Leonor Peña, SC