Del altar al hogar: los frutos del Corpus Christi para la Iglesia de Cuenca
Radio Católica Cuenca

Del altar al hogar: los frutos del Corpus Christi para la Iglesia de Cuenca

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Al concluir el tradicional Septenario del Corpus Christi, la Iglesia de Cuenca da gracias a Dios por los abundantes frutos espirituales y pastorales que esta celebración ha dejado en el corazón de miles de fieles que participaron con fervor en las jornadas de adoración eucarística, reflexión y encuentro comunitario.

A la luz del Evangelio proclamado durante esta semana de gracia, la comunidad cristiana ha renovado la certeza de que Jesucristo no pasa de moda y que su mensaje continúa iluminando los desafíos del mundo actual. En una sociedad marcada por rápidos cambios culturales y tecnológicos, el Septenario ha recordado que el Evangelio sigue siendo fuente de verdad, esperanza y plenitud para la vida humana.

Uno de los frutos más significativos de esta celebración ha sido el fortalecimiento de la fe eucarística. Durante ocho días, la presencia de numerosos fieles, familias, jóvenes, niños, adultos mayores, instituciones y sectores productivos de la ciudad ha manifestado que Cristo Eucaristía continúa siendo el centro de la vida de la Iglesia y la fuente de comunión que une a todo el pueblo de Dios.
Asimismo, el Septenario Eucarístico ha puesto en el centro de la reflexión la importancia de la familia. Ante una cultura que con frecuencia delega la formación de los hijos a otros medios o confía excesivamente en la tecnología, la celebración ha reafirmado el valor insustituible de los padres, del diálogo familiar y de la educación en principios y valores cristianos. Se ha recordado que ningún avance tecnológico podrá reemplazar la cercanía, el afecto, el ejemplo y la presencia amorosa de la familia.
Otro fruto importante ha sido la renovación del compromiso de educar a las nuevas generaciones en las virtudes humanas y cristianas. La Iglesia ha invitado a padres, educadores y agentes de pastoral a acompañar con mayor dedicación a niños y jóvenes, ayudándolos a descubrir que la verdadera felicidad no se encuentra únicamente en los bienes materiales o en el mundo digital, sino en una vida cimentada en Dios, en el amor y en el servicio a los demás.

La celebración también ha fortalecido la comunión eclesial y el sentido de pertenencia a la Iglesia. La participación activa de parroquias, movimientos, comunidades, priostes, comerciantes, trabajadores de los mercados y diversas instituciones de la ciudad ha sido un testimonio elocuente de una fe viva que sigue congregando y transformando a la sociedad cuencana.

Finalmente, el Septenario ha dejado como compromiso el redescubrimiento de la dignidad de la persona humana y de la centralidad de Cristo en la vida cotidiana. La adoración eucarística ha impulsado a los fieles a renovar su vocación de ser buenos cristianos, ciudadanos responsables, trabajadores honestos y familias comprometidas con la construcción de una sociedad más fraterna y solidaria.
La Iglesia de Cuenca agradece profundamente la participación de todos quienes hicieron posible esta celebración y eleva su oración para que los frutos espirituales sembrados durante el Septenario del Corpus Christi continúen creciendo en cada hogar, fortaleciendo la fe, la unidad y la esperanza de nuestro pueblo. Que Cristo Eucaristía, fuente de vida y amor, siga guiando el caminar de nuestra Iglesia arquidiocesana y de todas las familias que peregrinan en esta tierra bendita del Azuay.

SUMARIO 1: Que Cristo Eucaristía, fuente de vida y amor, siga guiando el caminar de nuestra Iglesia arquidiocesana de Cuenca y de todas las familias.

SUMARIO 2: Durante el Septenario, numerosos fieles, familias, jóvenes, niños, adultos mayores, instituciones de la ciudad, han manifestado que Cristo Eucaristía continúa siendo el centro de la vida de la Iglesia.

+ Marcos Pérez Caicedo Arzobispo de Cuenca