Testimonios sobre el cuidado de la Casa Común
2026-08-03
Los últimos pontífices no solo han hablado sobre el cuidado del medioambiente y de nuestro compromiso cristiano, al reconocer que la creación es un maravilloso regalo de Dios a sus hijos. Junto a numerosos documentos nos han dejado el testimonio de elocuentes detalles que hablan de su preocupación por la casa común.
San Juan Pablo II, un año después de haber sido elegido sucesor de Pedro, proclamó a San Francisco de Asís patrono del medioambiente, ubicándolo así entre los hombres ilustres que han tenido un singular cuidado por la naturaleza, como magnífico don de Dios a la humanidad. El santo de Asís tuvo un especial aprecio por las obras del Creador y llegó a componer el bellísimo “Cántico a las criaturas”, a través del cual rindió al Omnipotente y buen Señor la debida alabanza, gloria, honor y toda bendición.
Benedicto XVI, en 2007, mandó instalar paneles solares en el techo de la enorme sala de audiencias del Vaticano. El Papa quería dar ejemplo apelando a las energías renovables, preocupado por los daños medioambientales que estaban haciendo insoportable la vida de los pobres del mundo.
Con la llegada del Papa Francisco, el proceso de conversión ecológica se profundizó: desde la multiplicación de contenedores para depositar elementos plásticos en la conocida Plaza de San Pedro, la creación de espacios para depositar residuos especiales, hasta la supresión de pesticidas por productos orgánicos. El Vaticano se convirtió en 2019 en una ciudad libre de plástico, al poner fin a la adquisición y venta de plástico desechable.
El Pontífice se comprometió a promover una educación en ecología integral, especialmente entre los jóvenes, para favorecer un modelo cultural de desarrollo y sostenibilidad centrado en el criterio de una ecología integral que, desde la cosmovisión cristiana, implica una armonía no solo del hombre con la naturaleza, sino también con su Creador y consigo mismo.
La máxima expresión de la preocupación de Francisco por la Casa Común fue la primera encíclica sobre el medioambiente, denominada “Laudato Si”. Escribió este documento para recordarnos que la crisis ecológica tiene raíces espirituales y morales, por lo que es necesaria una transformación espiritual de los seres humanos y de sus actitudes y conductas en relación con la creación. Todo cambio verdadero comienza en el corazón de la persona.
En sus intervenciones, el Papa León XIV ha reafirmado el cuidado de la creación como uno de los ejes centrales de su magisterio. Siguiendo el camino abierto por la encíclica “Laudato si” y la exhortación apostólica “Querida Amazonía”, el Pontífice ha insistido en que la crisis climática, la destrucción de la Amazonía y el sufrimiento de los pueblos más vulnerables son desafíos inseparables de la misión evangelizadora de la Iglesia. El Papa advierte que la crisis climática ya se manifiesta en inundaciones, sequías, tormentas y un calor implacable, afectando especialmente a los más pobres.
Es hora de pasar de las palabras a los hechos. Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa; no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana. Trabajando con dedicación y ternura se pueden hacer germinar muchas semillas de justicia, contribuyendo así a la paz y a la esperanza (cf. Laudato si 217).
+ Marcos Pérez Caicedo Arzobispo de Cuenca