Consejos del Pastor a los dos nuevos sacerdotes
Radio Católica Cuenca

Consejos del Pastor a los dos nuevos sacerdotes

2026-03-24

El 19 de marzo, en la solemnidad de San José, Dios nos regaló dos nuevos sacerdotes para servir a su Iglesia, hombres de Dios, llamados por Dios, al servicio de las cosas de Dios. Ellos son Jorge Luis Varela y René Yunga Mayaguari.
Por eso, en el día de su ordenación, Jorge y René, deseo recordarles que el don recibido es un misterio del amor de Dios y también una invitación a vivir una responsabilidad creativa. Los servidores de Dios, estamos llamados a colaborar con su obra. La verdadera tradición no es una camisa de fuerza, es dinámica, se renueva constantemente. Lejos de nosotros la pastoral del cumplimiento, propia de funcionarios y no de pastores.
Para reavivar el don recibido y para que ese fuego no se apague a pesar de las dificultades, escuchemos tres consejos que dio el Papa León XIV a los sacerdotes:
El primero se refiere a la pastoral ordinaria de las parroquias. Gratitud por el trabajo que realizan. Reflexionar sobre los desafíos pastorales.
La pastoral ordinaria se reduce -a veces- solo a la atención sacramental, a la celebración de misas. Por ello, es urgente volver a anunciar el Evangelio: esta es la prioridad. Es necesario que la pastoral parroquial vuelva a poner en el centro el anuncio. Esto implica la presencia activa, creativa y física del sacerdote en la parroquia a tiempo completo y que ponga énfasis en la formación del pueblo.
Un segundo aspecto es: aprender a trabajar juntos, en comunión. Para dar el primado a la evangelización en sus múltiples formas, no podemos actuar de manera aislada.
En un territorio de grandes dimensiones como Cuenca, es necesario vencer la tentación de la autorreferencialidad, que genera sobrecarga y dispersión, para trabajar cada vez más juntos, especialmente entre parroquias vecinas, en las vicarías, poniendo en común los carismas y las potencialidades, programando juntos y evitando la superposición de iniciativas. Se necesita una mayor coordinación que exprese nuestra comunión presbiteral.
Un último aspecto que quisiera subrayar es la cercanía a los jóvenes. Muchos de ellos viven sin ninguna referencia a Dios y a la Iglesia. Malestar existencial: agresividad, desorientación, problemas familiares, violencia, droga, migración.
No tenemos soluciones fáciles que nos aseguren resultados inmediatos, pero, en la medida de lo posible, podemos permanecer a la escucha de los jóvenes, hacernos presentes, acogerlos, compartir un poco de su vida. Esta es la verdadera pastoral juvenil.
Estimados hermanos René y Jorge, recordando la vocación y misión de san José, podemos decir que “a los que Dios elige para algo, los prepara y dispone de tal modo que sean idóneos para ello”. Él siempre está dispuesto a ayudarnos para que cumplamos fielmente nuestra misión en la tierra. Dios nunca falla. Dios espera nuestra correspondencia firme en la juventud, en la madurez y en la vejez.
¿Qué hacer en los momentos de crisis?: recogimiento interior, silencio y oración, búsqueda de buenos amigos. No olviden que quien los llamó jamás los dejará solos. Si son hombres de oración, la alegría nunca los abandonará.
No olviden de donde Dios los sacó. Agradezcan por el don de la familia y la fe que en ella recibieron de sus padres y abuelos.

+ Marcos Pérez Caicedo Arzobispo de Cuenca